El centro G es el más mágico de todos los centros, sus 8 puertas dividen el Mandala en partes iguales, por eso lo definimos como el SER, es dónde tenemos acceso a experimentar la totalidad, la unidad de todo. En el centro G experimentamos la esencia del ser humano, la esencia de la forma humana, la esencia del espíritu humano, el alineamiento perfecto entre la forma y el espíritu, o la falta de alineamiento, el drama y la comedia, una forma que evoluciona realineándose con su conciencia, o no.

Puerta 46 “Empujando hacia arriba” “La Determinación”, El amor  al cuerpo
La Puerta 46 es el amor al cuerpo, y ¿hay alguien más inocente que el cuerpo? ¿más puro? La puerta 46 es la pared interna del receptáculo, es el cuerpo, y no su aspecto externo, sino los tejidos, los músculos, todo lo que te pasa en esta vida, te pasa en el cuerpo, la vida no es algo que haya que buscar. El cuerpo traduce todo lo que necesitas saber y lo que ocurre en tu cuerpo es tu vida, tu personalidad es accesoria.

Empujando hacia arriba, es lo que hacen las plantas, buscar la luz, aspirar a lo más alto y no  te contentas con nada, hasta que llegues al cielo. Forma parte del canal de descubrimiento  y lo que descubres es perspectiva, es la perspectiva que te da ver a través de las ventanas de tu vehículo y no en función de tu personalidad.

En el Canal de descubrimiento, la vida es la vida del cuerpo, y es el cuerpo el que nos lleva a descubrir la vida. La puerta de la determinación del Ser, ante lo desconocido, por el solo reconocimiento de estar en el momento y lugar adecuado, y todos lo estamos, pero no todos lo podemos reconocer, y para ello hay que estar en el cuerpo. Todo son oportunidades, no paras de descubrir cosas, no estas ni por delante ni por detrás del ahora. Si hay que moverse el cuerpo lo dirá. Abrazándote continuamente a lo desconocido. Perpetuamente en el presente. El cuerpo es la única residencia que no vas a cambiar.

En la puerta 25, al otro lado, formando una polaridad de 180 grados, tenemos una cualidad del amor, en la que  el amor no se comparte, porque la cuestión aquí es si yo me amo, no si me aman, eso me da igual. Pero según el sumo sacerdote o la sacerdotisa (la puerta 25), solo cuando adoras la divinidad que hay en ti, en tu ser,  te das cuenta de que tu cuerpo es el templo de tu divinidad, que sin tu cuerpo no hay dios para ti y que si hay dios habla a través de tu cuerpo.

El cuerpo es el templo de la vida, en un centro G definido, la puerta 46 da lugar a cuerpos muy sensibles, muy receptivos a la frecuencia de otros, y como esperan a que el cuerpo se mueva, van tumbados dentro de él. El canal del Descubrimiento, es un canal tántrico  y consiste en no forzar al cuerpo, dejar que el cuerpo te guíe, y te guía a lo desconocido, pero si entras correctamente en lo desconocido descubres lo que eres.

La puerta 46 en un centro G sin definir, es alguien que busca su identidad en el cuerpo, que se enamora con la experiencia de su cuerpo, es la forma de amor más sensual que hay, es alguien que identifica el amor con el deseo, con la excitación, con la posibilidad de descubrir, es el amor a compartir.
La puerta 46 necesita compartir el amor, ¿tú me amas? Y aquí la identidad puede construirse en función del cuerpo, lo que no me gusta, lo que me fascina de mi cuerpo. Es el amor a la aventura, la búsqueda del amor a través de la aventura,  y en el momento en que crees conocer al otro, el otro deja de ser interesante. Es como cuando los enamorados que en cuanto empiezan a conocerse el uno al otro, quieren eliminar del otro precisamente lo que les enamoraba.

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